Promoción del Aborto en Argentina: Colonización ideológica y el Fondo Monetario Internacional (FMI)

Palabras vivas de un cura villero en el Congreso argentino

Redacción CAL
05/06/2018
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Palabras claras y contundentes sobre la defensa de la vida desde su concepción hasta su muerte natural fueron expresadas por un sacerdote villero de Buenos Aires, José María di Paola - más conocido como padre Pepe -, el principal referente de los curas que trabajan en la periferia de la capital bonaerense, ante el Congreso argentino en el marco de la discusión para decidir si el proyecto que liberaliza el aborto se convierte en ley del Estado.

La propuesta de la ley de liberalización del aborto se percibe lejana a la realidad de los ambientes populares, y más como una exigencia externa, lejanos de las razones de marginación o por el desprecio a la vida.

El sacerdote que trabaja a nivel del rostro de la gente apunta a la relación directa entre la trayectoria legislativa que cumplen los proyectos de ley que suponen distintos grados de liberalización de la práctica abortiva con el beneplácito del presidente Macri y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, a fin de recibir y gestionar fondos financieros para la estabilidad económica temporal de Argentina.

Afirmó que el aborto es una práctica “promovida” e “impulsada” por el Fondo Monetario Internacional (FMI), a fin de “controlar quién nace y quién no en los países que deben acatar sus normativas”. “No es inocente que este año se instale el aborto desde la política para acercarse a aquel que lo promueve en todo el mundo: el Fondo Monetario Internacional”.

Desde su experiencia de acompañar pastoralmente a la gente en entornos populares desde las villas miseria, apuntó que “No necesitamos agregar más muertes. Nuestros barrios necesitan propuestas de vida digna y una sociedad que proteja a los más débiles, no que los descarte como residuos patológicos”, y “poco sabe el FMI del amor de nuestras mujeres por el hijo que llevan en sus entrañas, incluso en circunstancias duras, difíciles”.

Expresó que “Aborto es sinónimo de FMI, le guste o no al mundo conservador que no ve con malos ojos que los pobres tengan la menor cantidad de hijos o que no los tengan, y también al mundo pseudo progresista que levanta las banderas de una presunta libertad de las mujeres para disponer de su cuerpo aunque sabe que este genocidio es inspirado y promovido por el FMI”.

Pareciera aliviar la búsqueda de soluciones reales en medio de los problemas sociales con soluciones fáciles y de muerte, de eliminar “de raíz” rostros que muestren problemáticas visibles de niños abandonados y de pequeños sumidos en la dependencia y en el tráfico de drogas. Una resignación que las recetas financieras del FMI pretenden imponer en las sociedades de los países en desarrollo.

Es una parte del mosaico de lo que el actual Pontífice argentino llama “colonización ideológica” con la que los países ricos imponen el aborto legal en los países pobres.

El discurso hace referencia también al mártir latinoamericano que será canonizado el próximo octubre, monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien decía en su diario que no estaba dispuesto a aceptar las imposiciones de los poderes imperantes de la economía mundial que promovían el control de la natalidad y el aborto en su país, ya desde sesenta años antes de la elección del Papa Francisco. “En América Latina resuena el famoso grito de “No Matarás” de monseñor Romero, Obispo Mártir de El Salvador, cuando exhortaba a los militares a no reprimir a su propio pueblo » – recordó di Paola y – “”lo dirigía también contra ese inmenso mar de ignominia que mata en las entrañas de la madre”. Con el mismo fervor, en una homilía del 18 de marzo de 1979, un año antes de ser asesinado, Romero agregaba: “Si sentimos la represión porque nos matan a jóvenes y gente que ya es grande, lo mismo es quitar la vida en las entrañas de la mujer. También el niño en las entrañas es un hombre que con el aborto es asesinado”. Los planes del FMI y sus imposiciones – afirmó de Paola – “terminaron con la vida de monseñor Romero y de muchos niños en nuestra América. Especialmente nuestra América más profunda, la silenciada”.

Al final, invitó a “seguir el ejemplo de dos grandes mujeres: Madre Teresa y Eva Duarte de Perón, ambas defendían la vida aún en los momentos más difíciles y nunca se apartaron un centímetro de sus convicciones”.

 

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