Las "huellas" de Jesús y de María; evento organizado por la CAL

En la Sala Santo Spirito, muy de Plaza San Pedro, se realizó el día 13 de diciembre por la mañana un encuentro de formación y reflexión que convocó a peregrinos de varias partes de Italia.

Redacción CAL
14/12/2017
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La mañana del día miércoles 13 de diciembre, es decir al día siguiente de la celebración presidida por el Papa Francisco en honor de Nuestra Señora de Guadalupe, en una Basílica de San Pedro llena de fieles de América Latina, de Italia y de todo el mundo, la Pontificia Comisión para América Latina, con el apoyo de los Caballeros de Colón, realizó un encuentro de formación y reflexión que llevó como título “Le impronte di Gesù e di Maria” (“Las huellas de Jesús y de María”), en el que participaron como expositores Mons. Eduardo Chávez, Canónico de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe y Director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos de Ciudad de México, y la Maestra Verónica Piraccini, docente de pintura de la Escuela de Bellas Artes de Roma.

El evento se abrió con la celebración de la Santa Misa en la Iglesia de “Santo Spirito in Sassia”, presidida por Mons. Chávez, y seguidamente los peregrinos se dirigieron a la Sala “Santo Spirito”, contigua a la Iglesia, para dar inicio al encuentro.

Éste fue introducido con el saludo del Secretario y Encargado de la Vice Presidencia de la Pontificia Comisión para América Latina, el prof. Guzmán Carriquiry Lecour, quien dio la bienvenida a los participantes y presentó a los ponentes. En sus palabras, Carriquiry resaltó la calidad de los expositores y adelantó la idea central de la reunión, es decir unir en una sola presentación el valor y la importancia de las dos únicas representaciones de Jesús y de María, cuyo origen se presume divino: la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y la Sábana Santa de Turín.

En primer lugar, Mons. Chávez realizó una interesante presentación sobre el significado de la Tilma de Juan Diego desde el punto de vista de la inculturación: “María de Guadalupe –señaló– es el ejemplo más perfecto de una evangelización inculturada”, y resaltó algunos aspectos importantes del contexto histórico y del cambio decisivo que significó el “evento guadalupano” para la historia de México. En esta primera parte, el prelado también se enfocó en algunas cuestiones teológicas de la imagen, o su significado espiritual, como por ejemplo la centralidad de Cristo en ella, ya que, como recordó en varios momentos, la Madre de Dios aparece claramente como una mujer virgen –elemento que se deduce de la forma de sus cabellos, según la mentalidad indígena–, pero al mismo tiempo encinta, lo que a su vez se deduce claramente del cinto oscuro que lleva a la altura de la cintura.

Mons. Chávez también puso en evidencia la "universalidad" del mensaje guadalupano, que así como en aquella época "habló" simultáneamente a indios y a españoles, hoy nos habla a todos. La devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, de hecho, tal como lo demostró el prelado durante su exposición, se encuentra presente en todo el planeta, incluso en lugares recónditos, y su mensaje es apropiado de manera espontánea según las distintas metalidades y culturas.

Luego de una breve pausa, fue precisamente aquel tema de la “centralidad de Cristo” el que sirvió de introducción o de conexión, para la exposicióin de la Maestra Verónica Piraccini, quien presentó aquella que considera su obra maestra, titulada “Il mio Gesù” (mi Jesús), que consiste en una copia casi perfecta de la imagen de la Sagrada Síndone de Turín en una tela que reproduce exactamente las mismas proporciones de la sábana original, e incluso del mismo material, pero realizada con una técnica de pintura inventada por ella misma, que hace a la imagen visible sólo al contacto con una luz oscura. Esta “develación” de la imagen a través de la luz, da un efecto de tridimensionalidad que resulta realmente sorprendente. En la pintura se reproducen con exactitud las marcas de la flagelación y las huellas sanguíneas que lleva el manto de Turín.

Al explicar algunos elementos relativos a la obra artística y a la técnica utilizada, la Maestra Piraccini se concentró de manera particular en el elemento de la "especularidad", es decir al hecho de que en la iconografía cristiana, la imagen aparece siempre como un "reflejo especular", a modo de espejo, de la imagen original, pues de lo que se trata no es de "recrear", sino de representar el reflejo de lo que se revela. Esto último fue corroborado por Mons. Eduardo Chávez en referencia a la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

En la última parte de la reunión, Mons. Chávez nuevamente tomó la palabra y propuso algunas reflexiones que pusieron en relación estas dos extraordinarias “telas”, y se concentró también en algunos aspectos simbólicos que presenta el manto de Nuestra Señora de Guadalupe, como los colores, las flores y las estrellas, todos las cuales, además de contener mensajes muy claros para la comprensión indígena y para el mundo, revelan misterios realmente sorprendentes.

En el encuentro participaron peregrinos de varias ciudades de Italia, como Turín, Pádova, Martina Franca, Matera y Salerno, quienes vinieron a Roma con el fin de honrar a Nuestra Señora de Guadalupe, cuya fiesta se celebró el día anterior en la Basílica Vaticana. El evento se cerró con un gran almuerzo, en el que los participantes pudieron compartir su experiencia de fe y de peregrinación a Roma.